viernes, 14 de septiembre de 2012

Todas las voces, todas

"El silencio no es salud"

Del 6 al 8 de septiembre la Asociación Madres de Plaza de Mayo realizó, en La Plata, el XI Congreso Internacional de Salud Mental y DD.HH cuyo objetivo fue “la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Ley Nacional de Salud Mental”.

Por Luis Zarranz
Las Madres decidieron que el lema del XI Congreso de Salud Mental y DD.HH fuera “El silencio no es salud”. La consigna tuvo su réplica en la práctica, con la participación de miles de personas que debatieron en las diversas actividades (cada hora y media se desarrollaron trece simultáneas, de 9 a 21 horas) que tuvieron lugar en el pasaje Dardo Rocha y en la Plaza San Martín.
La resonancia de las jornadas fue tal que el intendente municipal, Pablo Bruera, sostuvo que se trataba del “evento más importante del año de La Plata”.
Así, durante tres intensos días se expusieron diferentes aspectos vinculados a la salud mental y también a la comunicación, con la participación de usuarios, periodistas, funcionarios, trabajadores de la salud, de los medios; estudiantes, militantes, etcétera. Además se destacó, como hecho político, que el inicio del XI Congreso haya sido con la marcha de las Madres en la plaza San Martín, después de más de quince años.
Es imposible resumir todo lo que sucedió como debate y propuesta pero sí puede ser un ejercicio interesante, al menos, exponer algunas de las ideas que circularon en ponencias, mesas redondas, paneles, talleres y conferencias.
Aquí, algunas de ellas:
-“El peor de los silencios es el silencio de pensamiento”. Raúl Zaffaroni
“Los pueblos tenemos esta matriz maravillosa que son las calles y las plazas". Hebe de Bonafini.
-“La locura es estar solo, por eso la construcción colectiva de las Madres nos da la garantía de que no haya un discurso por sobre el otro". Silvina Rivilli, directora del Congreso de Salud Mental y DD.HH
-"Los pueblos que se expresan son los que tienen la salida política, por eso nos quisieron silenciar". Gabriel Mariotto.
-"La defensa de 'el silencio no es salud' y la defensa de la participación de los jóvenes es la lucha que tenemos que dar". Alberto Sileoni.
-“Las Madres nos salvaron a todos. Y no es una frase. Cada vez que saludo a una de las Madres lo único que sé decir es 'gracias”. Ya lo dijo Néstor: 'somos hijos de las Madres'". Carlos Tomada.
-“El silencio no es salud. No nos callemos nunca. La tarea que las Madres han hecha es valiosísima porque no ha habido un solo gesto de hacer justicia por mano propia". Aníbal Fernández.
-“La ley de medios tiene una fecha muy importante, el 7 de diciembre, para que se cumpla en uno de sus aspectos más importantes, que es su condición antimonopólica. Tiene que ver con la salud mental: una población no solamente tiene que cuidar los derechos de quienes están afligidos sino los más altos valores democráticos". Víctor Hugo Morales.
-“El 7 de diciembre es un tema de abogados, el 8 del conjunto de la sociedad para construir fuerza social para hacer cumplir la ley". Néstor Busso, presidente de FARCO.
-“El neoliberalismo fue, junto con el posmodernismo, un ataque al ámbito público” Edith Pérez, decana de Psicología UNLP.
-“Estamos hablando de un proyecto emancipador y esto es histórico”. Florencia Saintout, decana de Periodismo, UNLP.
“Tenemos que trabajar y construir fuerza y poder para que estas leyes, la de medios y la de salud mental, se puedan cumplir. Gabriel Katopodis, intendente de San Martín
-“La Argentina de hoy y la Latinoamérica que vemos nos marcan que la lucha de los compañeros y compañeras valió la pena”. Pablo Llonto, periodista y abogado.
-"La Provincia no se adecua a la ley de salud mental. Me toca ver a los pibes con chalecos de fuerza, con chalecos químicos en los institutos”. Julián Axat, poeta y defensor de menores.
-Los ataques de los medios hacia nuestra mandataria pueden ser señalados como una forma de violencia de género. La diversificación de los medios de comunicación nos va a garantizar una sociedad mucho más justa”. Sandra Russo.
-“Las corporaciones forman a sus periodistas, aquellos que son encargados de defender sus intereses contra viento y marea”. Orlando Barone.
-“La libertad de expresión no la tienen que garantizar los medios de comunicación, sino el Estado”. Roberto Caballero.
-"El lema de Macri es el contrario a este Congreso. Para Macri el silencio es salud. La primera decisión que tomó al asumir fue prohibirnos hablar a los maestros ante los medios de prensa". Eduardo López, secretario general de UTE.
-“El 7 de diciembre tienen que desarmar el monopolio y si no se van a tener que ver con nosotros en la Plaza de Mayo y en todas las plazas del país". Jorge Giles, periodista.
-“Este Congreso ha parido el concepto más importante en la definición de la ley de salud mental con el lema 'el silencio no es salud'”. Julián Domínguez, presidente de la cámara de Diputados de la Nación.

(Publicada en la revista "Aluvión", septiembre 2012)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Buenos Aires viceversa


Por Luis Zarranz
Faltan cinco minutos para que se proyecte una nueva película nacional en el Cine Gaumont. En la vereda, doce personas que pagaron su entrada consumen los últimos minutos antes de ingresar a la sala. Es sábado, los árboles gritan otoño y falta poco para que la tarde sea noche.
Afuera, antes de la proyección, una escena: a los gritos, dos pibes de no más de diecisiete años increpan a otro, mucho más menudo, que igual les hace frente. Se van a las manos ante la impávida mirada de los doce cinéfilos que no pueden distinguir si lo que pasa delante de sus ojos tiene guión de Caetano, de Trapero o es parte de la vida misma. Primer plano a la cara de una cincuentona que abre la boca como diciendo que horror pero no dice nada.
No-dice-nada.
Parece cine mudo pero no lo es.
Mientras los tres pibes se cagan a trompadas, los espectadores, cincuentona incluida, se refugian en el hall del cine, tal vez temerosos de recibir alguna piña; tal vez presurosos por el inicio de la película. ¿Querías cine? Toma. El Drama convertido en Acción.
Un travelling a la vereda donde los tres protagonistas gritan, se revolean patadas, gritan, se empujan, se pegan, se putean y gritan. En plano secuencia el kiosquero de al lado, un oso gigante, se acerca a las puteadas, desbocado como una manada de elefantes africanos. Ahí viene con sus ciento cincuenta kilos encima en un flashback de escena de Policías en Acción. Sacude a uno de los tres y lo arranca de la trifulca de un manotazo. Empuja a los otros dos, despega a uno del otro y los saca del campo de batalla. Los tres ahora desatan su furia contra el oso, con puteadas de calibre grueso. Se dispersan a punto tal que un plano general no podría incluir a los cuatro titanes. Los pibes cruzan la calle rumbo a la plaza de enfrente, Plaza Congreso, cada uno por su lado, con insultos en los ojos, en la mano y en la boca. Chupapija. Le gritan chupapija. El oso chupapija.
Corte.

Acción
El Dani, Javi y Cachete viven (duermen) en la puerta del Cine Gaumont, Avenida Rivadavia 1635. Allí, en unos colchones de mala muerte pasan la noche, o la noche les pasa a ellos.
Javi y Cachete tienen 17 años. El Dani, el más chico de los tres, hace poco cumplió dieciséis. Hacen noche en la puerta del cine, con interrupciones, desde hace seis meses, cuando se fugaron, hartos de las golpizas, los malos tratos y las vejaciones, de un instituto de menores de la provincia de Buenos Aires, donde se conocieron, Desde entonces la calle es el escenario de sus vidas. La convivencia a veces se resuelve a las piñas, como dos días atrás, cuando alguno siente que el otro “se zarpó”.
Ta todo bien, loco, pero cada uno hace la suya, dice El Dani. El otro día (por el sábado, antes de la función) lo guachos quisieron zarparse de a dos porque dicen que le choreé una gorra pero nada que ver. Yo me planté, guacho, porque era una gilada y se comieron un re viaje. ¿No queré mano a mano? Bueno, cobran lo dos. Jaaaa. Igual, ta todo bien con lo pibe ahora.
La pelea por la gorra parece no haber alterado ese lazo que los une, o al menos los junta.

Cámara
Ahora es lunes y hay un aire que pasa como una caricia distraída. La tarde corre mansa. El piso está húmedo por la lluvia del domingo y al sentarse deja aureola en el pantalón, si es que está limpio. Si no, se ensucia lo ya ensuciado. Los dos pantalones, el mío y el de El Dani, están ahí, con el culo apoyado en el suelo y la espalda en una de las puertas de vidrio del cine. La espalda de El Dani sobre el afiche de la película “Darío Santillán. La Dignidad Rebelde”, que está en proyección, me dispara mil asociaciones entre una cosa y la otra pero prefiero dejarlas pasar para no poner el eje en el fuera de foco. La cámara hace un zoom a las manos de El Dani que me cuentan, a la par de la boca, parte de su biografía.
Nació en Laferrere, donde vivió hasta los 14. Luego con su mamá y su padrastro se mudaron a Catán donde –supone, porque no los vio más– aún viven. Jamás volvería, dice, porque no soportaría ni un segundo las borracheras, los golpes y los abusos que eran moneda corriente en esa casa donde lo que más faltaba era “la moneda”. Terminó de hacerse adulto en un instituto donde te cagaban a palos por cualquier cosa.
Corte. Yo vuelvo a mi casa. Él no.

Luz
Es miércoles, hay un viento que despeina y la luna no deja verse, tal vez por el espesor de las nubes; tal vez por los edificios que tapan cualquier perspectiva. En la entrada del Gaumont hay mucha gente que va y viene con desordenada cadencia. Pocos reparan en El Dani que, al lado de la puerta, duerme como puede. En media hora, se mueve cinco veces: se acomoda, se rasca la cara, cambia de posición, estira la frazada, vuelve a cambiar de posición.
Duerme. Cierra los ojos a cinco metros de la boletería y a siete de la sala donde, si la peli está buena, nadie querrá cerrarlos. Esta tan fuera de campo que ni siquiera alcanza a ser un extra en la escena que transcurre en la vereda, con olor a garrapiñada. No lo registra el vendedor de Hecho en Buenos Aires que espera el fin de la función para ofrecer la revista, ni el pibe con anteojos BAFICI, ni el matrimonio que deja ver el Le Monde Diplomatic bajo un brazo. Es como un plano lejano, fuera de foco, borroso.
Señor director, rewind, al sábado, a las piñas, y a esos cinco minutos de protagonismo. Ahora, si es tan amable, fundido a negro con esta escena. Breve movimiento de cámara hasta el hall del cine donde, sobre una cartelera, un artículo de una revista especializada, afirma: “El espectador siempre elige qué mirar”.
Corte.

Fin.

(Ejercicio realizado en la "Anticlase" a cargo de Daniel Riera: contar una escena a dos cuadras de tu casa)

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los otros sin techo

AL MARGEN (BARILOCHE)

Una revista que venden los que están fuera del Bariloche de la postal se convirtió en una herramienta para construir otras formas de comunicación y comunidad.



La postal de Bariloche remite a nieve, viaje de egresados, lagos transparentes, Hotel Llao Llao. Pero en los márgenes, fuera del polo turístico, crece la Bariloche de verdad, la que no sale en las fotos. Sus características: precariedad habitacional, con condiciones climáticas que hacen estragos; hacinamientos, falta de gas y calefacción, ausencia de políticas de inclusión, entre otras.
En esa orilla nació, ocho años atrás, Al Margen, revista de la calle con temáticas regionales que venden personas en situación de vulnerabilidad, y que aspira a la inclusión social y la igualdad de derechos. Y, desde allí, desde el reverso de la postal, se consolidó.  Ahora es:

·         Una revista que lleva 50 ediciones ininterrumpidas.
·   Una cooperativa de la construcción, L.A.B.U.R.A.R (Ligados A Buenas Utopías, Resistimos a Resignarnos), que reúne a casi 20 jóvenes que no tenían trabajo y con la que ya han logrado que se los considere para obras públicas. (Actualmente construyen el Centro de Integración Comunitario del barrio 34 hectáreas).
·         Un espacio –“El Semillero”– en el que brindan talleres de fotografía, de comunicación y de carpintería.
·         Las “Caravanas de Juegos” en los barrios, con postas de recreaciones, meriendas y espectáculos populares.
·         La participación y organización de foros como la Mesa de Tierras y el Foro de Niñez e Infancia.

En esa cartografía, había un propósito. El periodista Sebastián Carapezza, “el Pollo”, uno de los coordinadores editoriales e impulsores del proyecto, lo resume así: “Teníamos ganas de ejercer la profesión que habíamos estudiado, pero no nos sentíamos representados ni seducidos por las lógicas de laburo, el tratamiento de noticias y la ambigüedad de los medios locales y regionales”.
Entonces decidieron crear su propio medio y combinar el interés periodístico con la promoción de derechos. De esa forma lograron que el vendedor no sea un apéndice del proyecto sino la pata central: el eje del laburo en los barrios y una fuente valiosísima de información para los contenidos de la revista, de los que también forman parte. 
Dice “El Pollo”: “El proceso que vivimos en estos ocho años es interesante porque se dio a la inversa de lo que marca cierta lógica de las organizaciones. Primero nació la revista y después creció la organización social, la dimensión política. Lo que lo hace atractivo es la variedad de actividades que desarrollamos en diferentes planos, pero coordinadas a la vez: lograr sentar semanalmente en una mesa a personas que realizan tareas tan diferentes entre sí, pero que son parte del colectivo es uno de los logros internos que más valoramos”.

LEGITIMIDAD EN LAS CALLES
Con fuerte presencia de temáticas locales y regionales que no son sostenidas por otros medios (tierras, acceso a lugares públicos, abusos policiales, niñez y adolescencia) y entrevistas a figuras tales como Evo Morales, Eduardo Galeano, Hebe de Bonafini, Skay Bellinson, La Renga u Osvaldo Bayer lograron consolidarse como una opción periodística de la ciudad, y sostener una tirada que cualquier medio envidiaría. Agrega Carapezza: “La coherencia de trabajo (en talleres, en los barrios, en los márgenes) nos dio “el más valioso capital que tenemos: legitimidad”

-¿Qué tipo de diálogo mantiene la revista con los lectores, con la comunidad?
-Desde los inicios la revista interpeló a un sector de la sociedad barilochense que apoyó el proyecto comprándola, pero a su vez involucrándose con el crecimiento de la organización, participando en los talleres, contratando los servicios de la cooperativa LABURAR y promocionando nuestras actividades. A otro sector de la sociedad le parece “positiva” la producción de un material gráfico que vendan pibes en la calle y les remite a otros proyectos similares a lo largo del país pero no interpretan el proceso organizativo que hay detrás. Apoyan desde ahí. Un último sector, que no se puede medir por barreras socioeconómicas, nunca se interesó y dudo que a esta altura lo haga.

COLECTIVO LARGA DISTANCIA
En Al Margen no sólo sobran las propuestas, también los apodos. Alejandro Palmas es “El Duke”, otro de los coordinadores e integrante de la cooperativa de la construcción. Destaca un concepto, fundado en la práctica, para definir al colectivo: la autogestión. “Ésa es la diferencia cuando, por ejemplo, vemos construcciones hechas de ‘arriba’ hacia ‘abajo’, con muchos recursos pero que no son realmente transformadoras”, sostiene.
Dice sobre la propia organización: “La forma que nos dimos es la asamblea. En ese espacio discutimos y consensuamos los pasos a seguir, luego distribuimos tareas y responsabilidades entre los compañeros y nos vamos trazando objetivos por línea de acción”.
“Chelo”, Marcelo Viñuela, es otro Al Margen y habla sobre la decisión de constituirse legalmente en una asociación civil: “Asumir esa formalización nos planteó más trabajo, pero como resultado tenemos el desarrollo de una herramienta de gestión administrativa y jurídica que representa nuestra dinámica organizacional. Y este tema, en muchas organizaciones, suele ser un agujero negro, o terminan delegando toda esta gestión en un contador. Nosotros preferimos asumir esta complejidad, realizar el ejercicio de sistematizar nuestras prácticas y generar conocimientos a través de esta praxis”.

-Además de la venta de la revista, ¿de qué manera participan del proyecto los vendedores?
Palmas: -Son partícipes y promotores de este proyecto. El mejor ejemplo es “Lucho (otro apodo), un vendedor histórico que por primera vez pudo publicar sus historietas en las contratapas, y por estos días va a salir una edición especial con sus trabajos.

PELEAR LA CALLE
El Pollo, el Duke y Chelo son pilares donde se asienta buena parte de la organización, pero la estructura colectivizada es la que define las decisiones. La revista es un medio: permite visibilizar las noticias que otros medios invisibilizan, y brinda una posibilidad concreta de laburo a personas marginadas, también invisibilizadas.
En estos ocho años de recorrido la revista valoró al lector: jamás publicó notas bajadas de internet sino que privilegió, de mil maneras posibles, la producción de contenido propio: “Preferimos elaborar en forma total los contenidos. Dentro de sus páginas, además, hay secciones que son manejadas en forma autónoma por el equipo de comunicación mapuche, la Red de Agricultores Familiares y la historieta que es elaborada por uno de nuestros vendedores”, explica Carapezza.
.
-¿Qué destacan en estos ocho años de laburo periodístico y cuáles son los próximos desafíos?
Carapezza: -Sostener un medio con las características de AL MARGEN no es sencillo en ningún lado, y menos en el interior del país. A 8 años de este periplo todavía la seguimos peleando en cada edición pero con una constancia que se ha convertido en una de nuestras mayores fortalezas: estar en la calle; entender al periodismo con un compromiso social, con una óptica alejada de los intereses y vicios que predominan en la actualidad en los medios comerciales. Y con limitaciones, errores, falencias y a paso lento, construir, sostener y profundizar una agenda y un modo diferente de comprender la construcción social. Desafíos, objetivos y propuestas de trabajo hay un montón: es muy gratificante saber que para este tipo de proyectos aún no se vislumbra un techo.

No hay techo, como el que tampoco tienen muchos de los que habitan la Bariloche que está Al Margen de las postales del Cerro Catedral.

­+

(Publicada en la revista "Mu", septiembre 2012)

El tren de la utopía

LOS OKUPAS DEL ANDÉN

Una estación abandonada se convirtió en escenario y camarín de este grupo de teatro comunitario que revolucionó a todo el barrio con sus obras y alegría.

Tengo tantas escenas en la cabeza porque esta historia es sobre un grupo de teatro. Tal vez por eso habiten, tan teatralmente visible, las imágenes que se alojaron en mi retina luego de visitar el barrio Meridiano V, en los márgenes de La Plata. Para marcharme juro que tomé el 338 aunque ahora siento que nunca pude irme del todo, que definitivamente una parte de mí sigue estando ahí.
Primera escena: calle 17 y 71, vieja Estación Provincial del tren La Plata al Meridiano V (paralelo que separa Bs. As. con La Pampa y que terminó por nombrar al barrio): 102 señoriales años de historia en cada baldosa. Allí, en una vieja estación tan abandonada como la pretensión de lo que supo ser, un grupo de vecinos decidió, post 2002, recuperar ese espacio emblemático para el barrio. Los trenes ya no circulaban sobre esos rieles pero sí otras locomotoras como la autogestión y la cultura popular. En ese viaje fue parido “Los Okupas del Andén”, el grupo de teatro comunitario que integra el centro cultural Estación Provincial y que fue unos de los actores que transformó un barrio oscuro y abandonado en un polo turístico de la ciudad de las diagonales.
Además de ser un medio de transporte, el ferrocarril era un medio de comunicación para muchos de los pequeños pueblos que unía en su recorrido. Hasta que, en julio de 1977, la dictadura que hizo desaparecer personas también hizo desaparecer el tren. En Meridiano V no hubo escena más conmovedora que la del jefe de la estación quedándose a vivir en ella casi dos décadas más, aunque el tren no surcara esas vías: esa fue su manera de luchar para mantenerlo vivo y es uno de los pasajes de “Historias Anchas de Trocha Angosta”, la primera obra que estrenaron “Los Okupas del Andén”, donde reflejan los avatares ferroviarios.

LA CULTURA ES LA SONRISA
Belen Trionfetti tiene la risa fácil, ancha, contagiosa. Es una de las coordinadoras teatrales del grupo y quien me guía por los pasillos de la estación, recuperada y reciclada por los vecinos. En el segundo piso, “Los Okupas” tienen dos salas donde realizan sus actividades y guardan el vestuario. Junto a ella está Miguel Yamul, vecino-actor del barrio. Ambos se potencian las risas. La alegría es, me dicen y lo veo, una de las principales características del grupo.
Me cuentan el parto: “Teníamos la historia del ferrocarril para contar. Entonces se hizo una convocatoria a los vecinos del barrio para un taller de teatro comunitario que, después, terminó pariendo el grupo”. La que habla es Belén. Con la sonrisa dibujada como estandarte agrega: “Se estaba dando un proceso de recuperación de este espacio. Había como una cuestión muy dolorosa de volver a entrar, y más en las condiciones de abandono en la que estaba. También había mucha resistencia a las actividades nocturnas, como recitales. Es un barrio de gente grande y el teatro comunitario fue una de las razones que hizo que cambiara aquel paradigma”.
Sacando a los vecinos de sus casas a la estación, no para subirse al tren sino para hacer un viaje hacia su propia historia, los vínculos se hicieron más sólidos. Los coordinadores invitaron a los viejos ferroviarios a contar historias, entre ellas la de Mate Cosido, el bandido rural que le robaba a los ricos para repartir el botín entre los pobres, que se movía por la zona.
Con todo ese brebaje crearon, colectivamente, “Historias anchas de trocha angosta”. Desde entonces, el proceso creativo fue absolutamente grupal. Los ensayos y las presentaciones les permitieron ir ocupando el espacio alrededor de la estación, entonces terreno baldío, hasta transformarlo en el precioso parque que es hoy.
Otra escena: Imaginen rencarnar ese oscuro y abandonado barrio en otro que se sea la sede del Encuentro Nacional de Teatro Comunitario: imaginen 1.100 actores-vecinos, de veinticinco grupos diferentes, concentrados en torno a la estación recuperada. Miguel: “Eso fue en el 2005 y fue formidable porque todos los grupos exponían sus obras. Fue una cosa bellísima. Para el barrio, te imaginás la movida que era: gente bailoteando por la calle, disfrazada. Había una alegría bárbara”. Imaginarlo ya emociona.

VOTOS DE ALEGRÍA
Por estos días, los Okupas están restructurando “Postales barriales de fulano de tal”, que estrenaron en el 2010, y que refiere a la mirada de los vecinos sobre el barrio, ahora que se convirtió en un atractivo turístico. Es la tercera obra del grupo; la segunda fue “La fiesta electoral”.
El proceso creador de ese espectáculo fue estupendo. Lo cuenta Belén: “Teníamos que hacer una fiesta para juntar plata, en el 2007. Entonces dijimos: ‘Hagámosla con personajes, que la gente no pague una entrada y listo’. Nos cebamos tanto que terminamos armando una obra. Como era un año de elecciones armamos una fiesta electoral: la del Presidente de la República de Meridiano V”.
Miguel: "Eran dos candidatos con sus séquitos. Uno, más bien de corte liberal y otro, cumbiero, más popular. El público votaba: la entrada era una boleta electoral. Se hacía la elección, se pasaba la urna entre la gente y contábamos voto por voto. Era todo verdad. Nunca se sabía, previamente, quién ganaba. En cada función era alguien distinto".
Así, de manera creativa, lúdica y original, armaron un espectáculo maravilloso. Y más transparente que cualquier elección. Con esas herramientas -ingenio, participación colectiva, y humor- van camino a los 9 años de vida. Para celebrarlos realizarán, el 15 y 16 de septiembre, un encuentro regional junto a los Cruzavías de 9 de julio, más los otros grupos de teatro comunitario de la zona (Berisso, City Bell, Tolosa y Los Hornos). Allí piensan estrenar la versión renovada de la obra en la que posan su mirada sobre el barrio.

LA UNIÓN HACE EL BARRIO
A la charla se suman, con notable espontaneidad, Alejandro Piro y Ernesto Mosetti. A ellos les pregunto qué generó “Los Okupas” en el barrio. Ernesto: “Lo revolucionó. Yo vivía a tres cuadras y esto era un páramo: te daba miedo cruzar”. Alejandro: “Se puede ver lo que pasa con la gente que viene: está haciendo algo y eso es transformador y enriquecedor para todos”.
La escena con la que, supuestamente, me despido del barrio es una ronda de 40 personas de todas las edades, en un ensayo, moviéndose con alegría. Alegría: esa es la locomotora que nadie puede parar.

(Publicada en la revista "Mu", septiembre 2012)

Por menos manicomios y más medios de comunicación

XI Congreso Internacional de Salud Mental y DD.HH.

Por Luis Zarranz
“¿Quién determina que uno está loco?”. Esa pregunta se hizo Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, en julio, durante el primer avance del XI Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos.
La pregunta aún espera respuesta.
“Los locos de la azotea” parieron la radio, el medio de comunicación más misterioso. “Las locas de la Plaza de Mayo” enfrentaron la dictadura más feroz y hace 35 años luchan incansablemente. Los “locos” son encerrados en manicomios donde se los medica, se los ata, se los denigra: la locura no debe ser expuesta.
Presten atención todos los 0800-PRO, los cuerdos, los sanos, los correctos: en La Plata, las “locas” y los “locos” están participando del XI Congreso de Salud Mental y DD.HH. Miles y miles debatiendo, discutiendo, militando.
Este Congreso de Salud Mental –del 6 al 8 de septiembre– tiene un cauce: “El silencio NO es salud” y dos vertientes: la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Ley Nacional de Salud Mental, ambas ya sancionadas por el Congreso pero no implementadas en su totalidad.
Silvina Rivilli, la directora del Congreso, marca el punto exacto para zurcir ambas leyes: “Las Madres impulsaron fuertemente la Ley de Medios y la Ley Nacional de Salud Mental. Nos enseñaron que había que luchar para conseguirlas y que tenemos que seguir luchando para que se apliquen. Porque las necesitamos. Porque el discurso es el lazo social que nos incluye”.
Dentro de la locura de semejante evento –catorce actividades en simultaneo cada hora y media, desde las 9 a las 21- tienen lugar el I Encuentro de Salud Mental y Medios de Comunicación: "La determinación por los discursos y la construcción de lazos sociales"; el Foro Permanente de Salud Colectiva y DD.HH; el III Foro Internacional de Niñez y Adolescencia; ¡MejorARTE! Arte, Salud Mental y DD.HH; Madres de Plaza de Mayo: 35 años de luchas y proyectos; el II Foro de Diversidad y Género; y el II Encuentro Latinoamericano por el Derecho a la Educación.
En las calles, en la Plaza San Martín, en el Pasaje Dardo Rocha, en los dispositivos de salud mental desplegados como ejemplos, en las radios comunitarias, en la pluralidad de voces, con el fin del monopolio: en cada uno de esos ámbitos, el silencio NO es salud. En la lucha. En la batalla cotidiana, constante, perpetua de construir un país más justo: allí habita, se prolonga y se extiende el Congreso de Salud Mental y Derechos Humanos que año tras año organizan las Madres, demostrando que “imposible” es una palabra que no se halla en su diccionario de usos y costumbres.
Hacer posible lo imposible, que la vida venza a la muerta y que el otro sea yo: tres locuras para derrumbar el mundo cuerdo, excluyente y opresor que, dicen, algún dios quiso crear.

(Publicada en la revista "Ni un paso atrás", septiembre 2012)

Poeta de sí mismo

Por Luis Zarranz
Camilo Blajaquis es un seudónimo, un nombre irreal, inventado, pero es alguien tan real como la mañana. Si los nombres de las cosas son convenciones sociales que poco tienen que ver con la esencia a la que se refieren –llamamos mesa a la mesa, mariposa a la mariposa y árbol al árbol porque acordamos llamarlos así y no porque las palabras mesa, mariposa y árbol tengan relación con esa cosa que nombran– es válido, entonces, elegirse un seudónimo para nombrarse a sí mismo.
César González no solo eligió un nuevo nombre: eligió volver a nacer. Y en ese parto gestó un sustantivo propio que lo definiera, una herramienta –la poesía– para expresarse y una conciencia de clase como sustento para mirar (y pararse) ante la sociedad.
En 1989 dijo buen día al universo: había nacido. Tal vez el mundo no le devolvió el saludo, con esa manera tan propia de tratar con indiferencia a los hijos del pueblo. Nació y creció en la Villa Carlos Gardel, Partido de Morón, oeste del conurbano bonaerense. A los 16 cayó en cana por participar, cómo cómplice, de un secuestro extorsivo. Pasó cinco años, cinco eternos años, en situación de encierro: de instituto en instituto, incluyendo dos penales de adultos. En ese infierno sufrió lo que sufren las personas privadas de su libertad: el horror. Increíblemente allí, en ese depósito de seres humanos donde se violan los más elementales derechos, hubo un golpe de magia. Patricio Montesano, que voluntariamente daba clases de magia dentro de la cárcel, le acercó libros, lo trató como persona y le trasladó varias inquietudes políticas.
Uno de esos libros fue “De Ernesto al Che”, de Calica Ferrer, que le hizo un click. Comenzaron las preguntas y los porqué: por qué nací en una villa, por qué tuve que ser pobre, por qué tuve que nacer en un contexto de mierda, por qué tuve que saber a los 7, 8 años que existe la cocaína, el porro y que vivo en un barrio donde eso es frecuente y la cultura es ésa.
Estaba naciendo Camilo Blajaquis.
El seudónimo es un homenaje al revolucionario cubano Camilo Cienfuegos y al militante sindical Domingo Blajaquis, asesinado en Avellaneda en 1966, hecho relatado por Rodolfo Walsh en el libro "¿Quién mató a Rosendo?".
Así define él mismo a las dos identidades que habitan su mismo cuerpo: “César González fue un numero más del sistema hasta que despertó, era un pibe chorro que quería el brillo de la ropa de marca para sentirse alguien, que creció entre violencia, dolor y muerte, que sobrevivió a seis balazos y cayó en cana, que estando en cana despertó y se dio cuenta de que el sistema está hecho para que los pobres además de pobres sean ignorantes, explotados y se maten con sus propios hermanos, porque policía y ladrón provienen del mismo barro y son esclavos del mismo patrón. César González cayó preso, algo muy normal en un barrio marginal: uno desde que sale de la panza sabe que va a caer preso en algún momento porque no hay muchas propuestas para la gente de la villa, nadie quiere que un villero sobresalga de ser una cifra para rellenar las libretas de los trabajadores sociales y los prontuarios policiales. César González es un hijo de la injusticia, que engendró un poeta en medio de la muerte, en donde lo que abundaba era desesperanza; ahí invente mi seudónimo, para darle nombre al nuevo ser, consiente de la desigualdad y de la potencia del arte”.

LA VENGANZA ES SER FELIZ
César/Camilo ahora tiene 23 años. Está escribiendo su tercer libro, de poesías y ensayos. Antes publicó "La venganza del cordero atado" y “Crónica de una libertad condicional”. El título del primer libro hace referencia al disco “Lobo suelto/Cordero atado” de Los Redonditos de Ricota y, al igual que los discos de esta banda, fue ilustrado por el dibujante Rocambole, que también puso su arte a la portada del segundo. Sobre el libro que está escribiendo, dice: “Lo voy a enviar al premio Casa de las Américas a ver si me lo publican, ya que no tengo editorial”.
Además de escribir sus libros, Camilo integra el colectivo que hace la revista ¿Todo piola?, revista de cultura “marginal”, y trabaja en la Dirección de Arte y Cultura del Municipio de Morón, donde organiza talleres literarios en la Villa Carlos Gardel, donde actualmente vive, y en otros barrios del municipio.
Para muchos, la historia de Camilo es interesante porque muestra cómo un pibe chorro pudo cambiar lo que, parecía, era su destino seguro. Desde los sectores más rancios de la sociedad hasta el progresismo más amplio la idea del pobre que se rescata y se integra a la sociedad prende como una mecha de pólvora. No es esa la potencia que encarna la vida de Camilo sino la toma de conciencia que le permitió responder(se) en términos políticos buena parte de su historia. Y usar la poesía como herramienta para canalizar y expresar esas ideas.

Propuestas
¿A donde estamos?
¿en el reino de lo falso?
un poco de amor y todo cambiaría
más alegría habría menos balazos impactarían
sobre la piel de todos los indefensos.

podrán rechazarme o decir que soy ejemplo
pero yo se bien cual fue el argumento
abrazar al otro mientras me pegaba
no sentir odio por los que me odiaban
me sentí tan lleno y tan resplandeciente
que hasta las rejas del momento se asustaron
y retrocedieron de a uno todos mis miedos 

con sangre de mis venas puse en la pared
poesia es la salida
poesia es pura vida

 ahora el que quiera atacarme
se va encontrar con un escudo de amor
que no lo rompen ni las balas de teflón
me quebraron una, dos, tres, mil veces también
llevo las heridas abiertas en la piel
fueron muchas las caidas
pero fueron más las levantadas

¿consiente o inconsciente?
no recuerdo bien.

(Blog de Camilo Blajaquis, www.camiloblajaquis.blogspot.com.ar)

MÁS QUE PIOLA
“‘¿Todo piola?’ es la revista que inventé estando encerrado, en la cual me encargo de publicar textos de gente de villas y que están presos, para demostrarle a la sociedad que de la villa pueden salir verdaderos artistas y no sólo obreros para la fabrica, o chorros para llenar los minutos de los noticieros. Tratar de brindarles una herramienta a los chicos para que puedan expresarse libremente, sin ninguna limitación académica y sin ningún mecanismo de poder vertical en el medio”.
Camilo habla de la revista con pasión. “¿Todo piola?” se transformó en un colectivo autogestionado, independiente, autofinanciado. Pibes de barrio escribiendo sobre temas profundos: política, cultura del trabajo, etc. En ella no hay rango: todo se discute democráticamente.
Con esas fórmulas se consolidó como un vehículo para expresar su mirada sobre el mundo, ese que muchas veces echa una mirada condenatoria para los pibes de los barrios.
En la lista de referentes por la obra que hicieron en su vida Camilo incluye a Jesucristo, Gandhi, Bob Marley, la Madre Teresa, Malcom X, Rodolfo Walsh, Evita, el Che, Camilo Cienfuegos, Patrice Lumumba y su “amigo Patricio”. Así lo nombra.
En el plano artístico nombra a filósofos como Spinoza, Deleuze y Foucault y Nietzsche; poetas como Artaud, Baudellaire, el “Indio” Solari, García Lorca, Oliverio Girondo, Cortázar, Jim Morrison, Shakespeare, Bucoswky.

Ciudad panóptica
El escenario es un colectivo
el aire que se respira es tristeza
no hay peor cárcel que la mirada del otro.
Miran por la ventanilla
y sus miradas se pierden.
Desean ser otra cosa
pero les divierte este caos.
Llego a mi destino y me bajo.
Me espera una reunión de
intelectuales de turno.
Sus ideas agarraron un piquete
a mi los piqueteros me dejaron pasar.
Antes que ahogarme decido marcharme.
Vuelvo al lugar donde mejor me refugio
busco esa cueva donde nadie me encuentre.
Ahí, donde puedo ser.
Ahí, donde no obedezco.
En la soledad, en el único consuelo.
Lo que observo es que hay mucho anhelo
se anhelan caricias, se anhela verdad.
Hasta las veredas sufren por
esa multitud que se queja de la lluvia
porque moja su ropa nueva
porque los retrasa en el trabajo..
Aunque el mundo es mas grande de lo que dicen
percibo que nos achicaron el tiempo...

(Ciudad panóptica en “La venganza del cordero atado”)

FRASES DE GRAFITI
El profesor de magia, la lectura, la poesía, lo volvieron a parir. No, no fue el encierro. Hay un mensaje peligroso cada vez que se dice que lo que aprendió “lo aprendió adentro”. No fue la cárcel la que lo rescató. Fue el arte. En el encierro, los guardias le pegaban por leer y escribir. En otra entrevista dijo: “Recibí piñas, me quebraron los tobillos, me rompieron un diente; sufrí miles de requisas por leer y escribir. Me di cuenta de que la sociedad prefiere que los pibes roben, que se droguen antes que accionen y piensen. Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”.
La última oración es para repetir: “Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”.
Es una frase que merece un grafiti. En Buenos Aires, en Bariloche o en la Carlos Gardel.
Sobre el encierro y sus alrededores tiene esto para decirle a la sociedad: “En la cárcel todo es oscuridad, dolor, crujir de dientes, el infierno real: te verdeguea el Servicio Penitenciario, te verdeguean los psicólogos, los trabajadores sociales y todo el aparato judicial, los defensores del Estado nunca ganan un juicio; el juicio de un pobre dura minutos y el del rico dura años y nunca hay un culpable”.
A su contundencia poética, le agrega un lúcido análisis. César/Camilo habla también sobre la red de “contención” (¿a quién contienen de qué?) que se arma supuestamente en favor de las personas privadas de su libertad: “Los psicólogos convencen a los pibes de que son culpables de todo el mal de la sociedad, así que hay que resarcir a la gente poniendo el lomo para el látigo. La clase media necesita del chorro, así tiene alguien con quien agarrársela y no hacerse cargo de la miseria”.

VIOLENCIA (ES MÁS QUE) MENTIR
Así define la sociedad: “Es un teatro de artificialidades, mientas más brille tu superficialidad, más aclamado serás. Todo es violento: los pibes son violentos, cuando roban si tienen que matar lo hacen; la tele es violenta incitando a tratar a las mujeres como si fueran trapos; la publicidad es violencia y la que invita a los pibes a robar porque todo se mueve bajo el ‘ser es tener’, todos corren atrás de eso, todos quieren el poder, de un lado y del otro; están los que quieren el poder económico y están los que quieren el poder del ego, el poder saber, aquellos que creen que un título les garantiza la impunidad de opinar sobre todo”.

ARTE Y PARTE
En el encierro lo atrapó la poesía. No le pegó como los policías. Hay pocas palabras que dicen tanto como cuando se dice que algo te cambia la vida. Eso hizo el arte con él. “Es una caja llena de magia, de salud y nuevos valores de vida, un puente hacia una mejor humanidad, una forma de acercarse más a la esencia natural de los seres humanos”.
De esa forma nombra a la poesía que lo parió.

A la naturaleza
Alguien pensó como sufren los árboles
cuando los torturan,
y los mutilan
sin poder gritar su dolor.
O la tristeza que tiene el mar
cuando lo bañamos
de todas las mierdas existentes.
O cómo se ahoga el aire
cuando lo llenamos de porquerías.
Alguien se puso a pensar alguna vez
en el miedo que nos tiene la muerte
o cómo nos odia el amor
por romperle tanto las pelotas.
Yo sí pienso en esas cosas.
Pienso en lo frío de la soledad del sol
en la eterna virginidad de la luna,
en la relación amorosa del viento y las hojas
y en que la lluvia
es el momento
en que el cielo y la tierra
tienen un orgasmo.

(A la naturaleza, en ““La venganza del cordero atado”)

COCCIÓN SIN RECETA
César/Camilo terminó, en el encierro, la escuela secundaria y ahora está cursando Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde –como en todas las universidades– no abundan los pibes de los barrios, más bien todo lo contrario. Eso le permite reflexionar: “Uno nace en una villa, de la villa a la fabrica o el camino del malandreo, de ahí a la cárcel o al cementerio: la vida de un pobre no tiene muchos lugares para movilizarse. Muchos villeros mueren sin ver una obra de teatro en acción o el recital de una gran banda. El arte es negado para los villeros, y cuando intentan acercarse los artistas los subestiman siempre: debe ser sumiso y es alguien que no sabe nada. Y esto pasa en el progresismo, que siempre intenta rescatar a los villeros con una receta estricta, sin dejar lugar para la creación o la emancipación de ideas: un villero es siempre un sujeto de estudio, no un sujeto político activo”.
No tiene una receta para que las cosas cambien. No la tiene: su mundo no se basa en recetas mágicas. El cambio que busca y quiere poner en práctica no se resuelve con trucos de magia. O sí, quién sabe. De alguna u otra manera fue un mago, sin trucos, sin galera, el que le mostró una luz en medio del túnel negro. La varita mágica de Camilo Blajaquis es el arte, la poesía y el amor como propuesta política: “La situación no va a variar hasta que se modifique la tabla de valores, hasta que el dinero no deje de ser nuestro dios, y hasta que comprendamos que en el amor se halla salida y es la propuesta política más interesante y que puede traer mejores resultados al mundo”.
Eso dice.

Pronóstico reservado
Escupo.
No sé si dolor, no sé si verdad.
Escupo.
Quizás trueno, quizás poesía.
Relámpagos, alumbran relámpagos.
El aire se espesa, la tierra se humedece.
Se presiente la lluvia, el ataque de las gotas.
El cielo tiene ganas de escupir:
Quizás su dolor, quizás su verdad,
Quizás construye con truenos su mejor poesía.
Empezó
a
llover.
Ahora el agua perfora los detalles,
el rebaño se esconde,
le teme a la lluvia,
dice que le hace recordar a la naturaleza,
y la naturaleza es el enemigo,
por eso hay que pisotearlo
y abandonarlo en un recuerdo lejano.
Llueve más fuerte
El ejército de las gotas acribilla el asfalto,
Manosea transeúntes y deja que sus victimas
Se fuguen por las alcantarillas.
¡llegó el viento!
¡acariciando a los arboles!
¡penetrando a la lluvia!
De repente se esconde, se refugia,
se deja atrapar por los edificios.
¿No te da pena la soledad del viento?

(Pronóstico reservado en “La venganza del cordero atado”)

(Publicada en la revista "Al Margen", Bariloche, septiembre 2012)